Reflexión sobre el propósito de la empresa familiar y su papel en la transmisión de valores y la continuidad generacional.
Family office: más allá de la gestión de un patrimonio

Family office: más allá de la gestión de un patrimonio
5 diciembre, 2024
Alfonso Chiner
El triángulo de la empresa familiar está formado por tres vértices: empresa, familia y propiedad. En el centro de los tres, están las personas, cuyo bienestar debe ser el objetivo final de la empresa.
Para lograr este fin resulta muy útil un family office, que no solo gestiona el patrimonio de una familia, sino que asegura que los valores familiares y los objetivos empresariales se mantengan alineados a lo largo de las generaciones. La clave no está en preparar el patrimonio empresarial para la familia, sino en preparar a la familia para gestionar su patrimonio.
¿QUÉ ENTENDEMOS POR PATRIMONIO FAMILIAR?
Definir qué es el patrimonio familiar es el primer paso en su correcta gestión, pues un enfoque erróneo del patrimonio podría llevar a su pérdida a largo plazo. El patrimonio incluye los activos financieros pero también los valores y principios que cimentan el legado familiar.
Un family office permite gestionar aquellos activos que no están adscritos al negocio principal, como los excedentes de liquidez y los activos inmobiliarios. Además, se adapta a los objetivos de cada familia, y puede actuar sólo como una hucha familiar o llegar a ser una estructura de inversión avanzada.
El patrimonio incluye no solo los activos financieros, sino también los valores y principios que cimentan el legado familiar.
ACTIVOS Y PASIVOS EN LA FAMILIA
Para estructurar este patrimonio, podemos aplicar criterios contables y mercantiles, y elaborar un “balance familiar” con sus activos y pasivos:
- Pasivos: Incluyen tanto los personales (como las necesidades físicas y emocionales de los miembros de la familia, posibles limitaciones, etc.) como los no personales (deudas, impuestos, inflación, etc.).
- Activos: Los hay de varios tipos: humanos, intelectuales, económicos y emocionales. Se dividen en dos grandes grupos: las personas y los bienes. Profundizaremos en ellos en el siguiente apartado.
La experiencia empresarial nos enseña que debe dedicarse más tiempo y atención a la gestión de los activos que a la de los pasivos.
LAS PERSONAS: EL CAPITAL FUNDAMENTAL
Distinguimos dos clases de activos en relación con las personas:
- Activos humanos: Aquí se incluye el bienestar físico y emocional de cada miembro de la familia, sus habilidades y talentos, sus circunstancias y, en definitiva, su grado de felicidad en base al nivel de aprecio y de respeto mutuo.
Gestionar estos activos significa asegurar la salud y felicidad de la familia, promoviendo una cultura de esfuerzo, una mentalidad global, y el conocimiento de sus roles en el gobierno familiar.
- Activos intelectuales: Incluyen la educación formal e informal, conocimientos y experiencias transmitidos de generación en generación, a través de la formación y de las vivencias, de la tradición y de la cultura familiar.
El family office puede facilitar becas o programas de formación de alta calidad para preparar a los miembros a tomar decisiones informadas sobre el patrimonio. Además, fomenta sistemas de comunicación que aseguran que todos los miembros se sientan cohesionados y conectados con la visión de la familia.
LOS BIENES: EL LEGADO DE LA FAMILIA
En el grupo de los bienes encontramos los siguientes activos:
- Activos económico-emocionales: Son aquellos que, además de su valor económico, representan el esfuerzo de generaciones previas por hacer crecer el negocio familiar Pueden ser propiedades emblemáticas o bienes que han formado parte de la vida de la familia.
La gestión de estos activos no puede basarse sólo en criterios de rentabilidad. Un family office ayuda a definir la misión y visión de estos activos y establece reglas claras para su uso y propiedad, respetando el legado familiar.
- Activos económicos: Incluyen inversiones financieras e inmobiliarias que no tienen un significado emocional. Por este motivo, se gestionan sólo en función de su rendimiento financiero y basándose en criterios de mercado.
- Activos de ocio compartidos: Son propiedades de recreo, como residencias de vacaciones o embarcaciones de recreo, cuyo uso común requiere normas claras y consensuadas para evitar conflictos.
UN SISTEMA DE GOBIERNO PARA LA FAMILIA EMPRESARIA
Si partimos de la base de que la gestión de los activos humanos e intelectuales es fundamental para preservar el patrimonio familiar a largo plazo, y que el capital financiero debe servir para sustentar estos activos, es evidente la importancia de contar con un sistema de gobierno familiar que respalde estos objetivos.
Aplicando el principio empresarial de priorizar la administración de activos sobre pasivos, es necesario definir cómo debería estructurarse este sistema de gobierno familiar. Esto implica crear una constitución, protocolo o código familiar que establezca, de manera específica para cada familia, un modelo de gobierno que se base en los siguientes elementos:
- Visión y misión compartidas basadas en valores familiares consensuados.
- Modelo y tipo de empresa familiar, que defina las razones para seguir juntos y los objetivos comunes.
- Órganos de gobierno como la Asamblea y el Consejo de Familia, que garanticen una comunicación horizontal y constante entre los miembros, y den voz a todos ellos.
- Procesos de diálogo recurrente: un sistema de comunicación que fomente el diálogo constante y no solo en momentos puntuales.
- Un enfoque de “caring motivation“, que promueve invertir en cada miembro de la familia, poniendo el énfasis en su desarrollo personal y su bienestar, en lugar de simplemente repartir beneficios de manera automática (“care taking”).
- Formación y desarrollo: el family office también puede ofrecer sistemas de becas para asegurar que los miembros desarrollen al máximo sus capacidades, permitiendo que los objetivos cualitativos de formación y cohesión familiar prevalezcan sobre los cuantitativos.
- Independencia y apoyo mutuo: el family office crea un marco de gobierno familiar que fomenta la independencia, pero también la colaboración y el contraste de ideas entre los miembros.
- Fondo para actividades filantrópicas: también puede gestionar recursos para proyectos filantrópicos que la familia quiera apoyar en conjunto, reflejando sus valores y compromiso social.
Como hemos visto a lo largo de este artículo, el family office no solo gestiona los activos financieros, sino que apoya el desarrollo y bienestar de cada miembro, y de esta manera fomenta una conexión real entre la familia empresaria y el legado familiar.
Aplicando el principio empresarial de priorizar la administración de activos sobre pasivos, es necesario definir cómo debería estructurarse este sistema de gobierno familiar.
Fuente de información:
- CHINER, A., TÀPIES, J. (2010). Family Office. IESE, SMN-669.
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